¿Cómo prepararse “psicológicamente” para una oposición?

La oposiciones se GANAN, no se SACAN. Es una competición con otros opositores, pero principalmente se compite contra el temario y que te dé tiempo a resumir y estudiar un número determinado de temas.

Nos estamos preparando para aprobar una oposición y optar a trabajar como funcionarios de la Administración General de Estado, y hay que tener algo muy presente, “unas oposiciones no son lo mismo que unos exámenes de asignatura o curso donde sólo basta con sacar un 5 para aprobar”. Se trata de competir con un elevado número de opositores/as para unas determinadas plazas, pocas y fijas en número y a las cuales sólo optarán las mejores “notas”.

Hemos de informarnos y saber muy bien (si no lo sabemos) qué es una oposición, y no imaginarlo o fantasear. No se trata simplemente de aprobar sino de superar y hacerlo mejor que los demás, lo cual exige una gran preparación, una adecuada concienciación, una fuerte motivación, un importante esfuerzo y un considerable sacrificio nada cómodo ni agradable y sin una certeza de éxito.

Por todo esto el factor y la preparación psicológica son fundamentales, y nadie puede hacerlo por nosotros/as. Haciendo uso de la frase el que algo quiere algo le cuesta, hemos de plantearnos seriamente ¿hasta dónde estamos dispuestos/as a llegar?, ¿qué estamos dispuestos/as a hacer para prepararnos?, ¿con qué grado de compromiso, disponibilidad y responsabilidad personal?

Ante todo hemos de elevar nuestro autoconcepto y autoestima desde un punto de vista realista (no fantasioso ni utópico), de manera racional, profesional (no emocional o visceral), intentando dominar todas las variables posibles que puedan intervenir en la superación de las oposiciones, convenciéndonos de que somos capaces de superar las oposiciones y motivándonos fuertemente para ello, pero sin miedo al fracaso y no dejando nada al azar o la suerte.

Hemos de poner toda nuestra voluntad en el deseo de opositar y en prepararnos muy bien para ello, usando todos los medios necesarios.

Es fundamental una buena motivación y un adecuado enfoque, bien interiorizados y asimilados desde el propio convencimiento, ya que así encontraremos y mantendremos en el tiempo la necesaria “energía” y la suficiente voluntad para orientarnos y llegar a nuestra meta de conseguir una preparación óptima que nos ofrezca el máximo de posibilidades de superar las oposiciones. Hemos de tener claro que no basta con estudiar; el objetivo es saber, dominar, ser un experto, estar entre los mejores,…

Esta tarea nos exige mucho “estudio”, un gran esfuerzo y sacrificio en el cual nos implicaremos mejor y más activamente y podremos facilitar si, además de elevar el autoconcepto y la voluntad, adoptamos algunas estrategias, hábitos, técnicas…, que mejoren el rendimiento y animen al esfuerzo, tales como:

Crear hábitos de estudio. Trabajar todos los días, aproximadamente el mismo tiempo y a las mismas horas, en el mismo sitio o habitación (lo cual no ha de impedir aprovechar otros ratos u otros sitios), con el suficiente material y con el trabajo programado con anterioridad y las ideas claras.

Trabajar sobre objetivos concretos. No sólo sobre el gran objetivo de aprobar las oposiciones, sino otros más cortos y concretos como conseguir esquematizar algunos temas en un tiempo predeterminado, saber elaborar organigramas, mapas conceptuales de los temas, saber resolver supuestos prácticos, dominar los temas y hacer exposiciones orales, etc.

Otorgarse premios o satisfacciones una vez alcanzados esos objetivos concretos.

Programar y controlar el tiempo. Hemos de disponer con antelación el tiempo necesario para evitar lagunas o temas sin saber, etc. Es preciso planificar, programar por escrito, de manera realista, equilibrada, flexible, personal…, este tiempo a largo plazo, distribuyéndolo y concretándolo en planes a corto plazo (semanales, quincenales…) y en estos tiempos a corto plazo, organizar, priorizar las tareas y los objetivos más concretos, de manera secuenciada, lógica y estratégica, concretándolos/as, por último, en la programación diaria. Esto nos permitirá afianzar los hábitos de estudio y de trabajo intelectual, controlar y readaptar la preparación, racionalizar el tiempo y la energía y evitar pérdidas.

Nunca levantarse de una sesión de trabajo sin recapitular lo que se ha hecho, organizarlo y dejar muy claro y bien previsto por dónde seguiremos en la siguiente sesión. Esto nos evitará pérdidas de tiempo innecesarias y sobre todo desorientaciones y la sensación de no haber hecho nada o no saber qué hacer.

Evitar distracciones o elementos que alteren la atención-concentración. Necesitamos una habitación o espacio aislado de interferencias, ruidos, conversaciones, T.V., radio, teléfono, Si disponemos de ordenador ¡ojo con los juegos y las pérdidas de tiempo con la máquina!

Reunirnos con otras personas que se estén preparando para intercambiar ideas, experiencias,…

Fortalecer el autoconcepto. “Si quiero puedo”, “No es tan difícil”, “Soy capaz”, “Es un reto que puedo y quiero superar”, “Sé y voy a saber más, seré un/a experto/a”… son ideas que adecuadamente interiorizadas y asumidas pueden convencernos de nuestras posibilidades y potenciarlas.

Evitar y anular los desánimos y las dudas.

De vez en cuando, en los momentos en que nos sintamos desanimados/as podemos hacer un listado de los pros y contras, de las ventajas e inconvenientes de la tarea de preparación que estamos haciendo y extraer conclusiones en consecuencia.

Si alguno de vosotros está preparando la oposición en solitario, y está atravesando esta fase y necesitáis ese “apoyo extra”,  podéis escribirnos a info@formacion-oposiciones-ingenieros.es para incorporaros a nuestros grupos de preparación.