El valor de la constancia

La mayor parte de los opositores lleváis dos meses estudiando, algunos apenas unos días o semanas. En todo caso, ya habréis podido comprobar que hay un valor esencial para un opositor: la constancia.

Dedicar 2 o 3 horas casi todos los días a estudiar es esencial para mantener el ritmo y avanzar en el temario. Muchas pequeñas sesiones que alcancen para resumir un tema permiten tres meses después haber resumido todo el temario. Sin embargo, pasar tres o cuatro días sin coger el temario es letal: cuesta mucho más ponerse otra vez en marcha. La mente es en el fondo un músculo más y la inactividad pasa factura.

Nadie dijo que fuera fácil. Pero muchos antes de vosotros aprobaron cada una de las convocatorias en condiciones difíciles: trabajaban 9 o 10 horas todos los días, pero estudiaban al llegar a casa y 2 o 3 horas cada noche después de cenar. O tenían un recién nacido en brazos mientras hacían una última revisión de los temas del examen oral. Otros han hecho casi todos los resúmenes en el cercanías cada día yendo al trabajo o en un avión porque pasaban la mayor parte del año fuera de España. Siempre creemos que nadie ha superado unas adversidades peores que nosotros: porque estuvimos enfermos una semana o tuvimos un problema familiar o la empresa nos mandó a un viaje en el peor momento. Pero los hay que vivieron circunstancias similares o mucho peores y lo superaron. Aprobaron la oposición.

¿Cómo lo hicieron? La suerte ayuda pero tomaron una decisión esencial: pusieron la oposición en el centro de su vida durante un año. Eso no quiere decir que no durmiesen lo necesario o abandonaran a su familia o dejaran sus trabajos, sino que reservaron cada uno de sus momentos “libres” al estudio y lo hicieron con intensidad y aprovechamiento. Dejaron a un lado todo lo superfluo: no vieron ni un segundo de televisión, silenciaron el WhatsApp, tampoco hicieron más horas que las imprescindibles en el trabajo… Total, estaban convencidos de aprobar, así que iban a dejar la empresa más pronto que tarde. Y llegaron a un pacto familiar, lo que es muy importante, poniendo la oposición en el centro durante ese tiempo pero de forma “sostenible”, con el apoyo de los que les rodeaban.

Siempre hay circunstancias en las que es imposible comprometerse. Pero entendemos que los que habéis dado un paso al frente habéis medido vuestras fuerzas y os veis capaces de llegar a vuestra meta. Si es así, no os deis excusas a vosotros mismos: el día en el que te autoengañas sobre lo cansado que estás y pones Netflix en vez de estudiar o asistir a clase, has puesto la primera piedra de tu rendición.

No regales la plaza al resto de opositores tan fácilmente. Peléala hasta el final. Que se te pueda discutir todo, pero jamás que no lo intentaste.