El relato

En los últimos tiempos se ha extendido entre los medios de comunicación el uso del término “relato” para hacer referencia a la construcción de una posición política. Se ensalza a algunos políticos por ser capaces de “tejer o defender un buen relato” o se critica a otros por “permitir que sus rivales se apropiaran del relato” o ser incapaces de crearlo.

Aunque este uso puede parecer indiscriminado, lo cierto es que el término “relato” tiene dos acepciones potentísimas si nos atenemos a la RAE:

  1. Conocimiento que se da, generalmente detallado, de un hecho.
  2. Narración, cuento.

El tercer examen de esta oposición requiere una mezcla de ambas: el candidato debe ser capaz de demostrar un conocimiento suficientemente profundo sobre un tema y para ello es fundamental saber transmitirlo e hilarlo de una manera coherente y razonablemente entretenida.

A estas alturas de la película, todo opositor tiene claro que es imposible “cantar” con garantías al examen sin tener el conocimiento suficiente sobre cada epígrafe, aunque sean unas mínimas nociones. Sin embargo, es posible aprobar con un contenido mejorable y suspender con un contenido razonablemente bueno si el opositor olvida construir su propia “narración”.

Las técnicas son numerosas y dependen del opositor y del tema en cuestión, aunque os adelantamos algunas:

  • Existen temas cuyo primer epígrafe se refiere a una temática y los siguientes epígrafes a distintas subtemáticas. El opositor tiene que dejar claro esto en el primer epígrafe e ir haciendo referencias sobre esto cada vez que arranca un epígrafe. Por ejemplo, si el tema se titula Vertebrados, al comenzar a hablar de los Anfibios (cuarto epígrafe) sería necesario decir: “otra variedad de vertebrados son los anfibios, que se caracterizan como su propio nombre indica por vivir entre los entornos terrestre y acuático, a diferencia de los peces a los que nos referiremos en el siguiente epígrafe, que viven en exclusiva en este último medio”.
  • En otros casos, figuran epígrafes que son desarrollo del inmediatamente anterior. Es preciso aclararlo y enlazarlos adecuadamente. Por ejemplo, si el epígrafe se titula Mamíferos marinos tras un epígrafe titulado Mamíferos, un inicio podría ser: “como caso singular, se analizan en este epígrafe los mamíferos que viven en el medio marino, aunque la gran mayoría de ellos habitan en el entorno terrestre”.
  • Los ejemplos, si son rigurosos y aportan valor añadido, refuerzan la credibilidad del opositor. Por ejemplo: “el ornitorrinco es uno de los escasísimos mamíferos ovíparos, siendo la gran mayoría vivíparos”.
  • Las analogías o contraposiciones entre temas también son recomendables. Por ejemplo, para el tema de animales Vertebrados “por el contrario, los animales invertebrados, que se analizan en el tema 4, son aquellos que carecen de esqueleto interno articulado, lo que en todo caso no implica que puedan poseer exoesqueletos o estructuras internas no articuladas”.

Aparentemente, estas técnicas parecen servir sólo para que el opositor demuestre que entiende la lógica del tema y su subdivisión o que conoce también el contenido de otros temas. Pero no es así, están igualmente dirigidas a cohesionar la narración, a hacer la exposición más fluida, dinámica y comprensible, facilitando el seguimiento al tribunal y, lo que es más importante, al propio opositor.

El opositor necesita construir su propio relato, tener interiorizados introducción, nudo y desenlace, de manera que no vacile durante la exposición, que sea siempre consciente del concepto que viene después y dedique su mente a desgranar los conceptos con las palabras adecuadas en lugar de tantear con miedo el siguiente paso.

Un opositor que se presente al tercer examen no con 90 temas sino con 90 relatos, tiene gran parte del trabajo hecho. Pero no es fácil: tendrá que estudiar mucho y practicar la exposición oral casi todos los días. Nuestros opositores cuentan con nuestra ayuda para mejorar en la búsqueda de ese relato líquido y convincente que les dé el pasaporte hasta el cuarto examen.