El valor de la tenacidad

Cuando leemos la palabra “tenacidad”, los ingenieros no pensamos automáticamente en la “capacidad de esfuerzo” de una persona sino en “la capacidad de energía que es capaz de absorber un material antes de alcanzar su punto de rotura”.

Tal vez esta última acepción es una de las propiedades más valiosas para un opositor: debe ser capaz de resistir un día malo de estudio o una semana perdida por enfermedad y retomar el estudio sin autocompadecerse, quedarse en blanco un día en una clase práctica y no perder seguridad en sí mismo, salir de un examen sin tener seguridad de haber aprobado y ponerse a estudiar el siguiente examen como un león.

De un político recientemente retirado se escribía a menudo que tenía la “piel de rinoceronte”. Llevaba 40 años en primera línea de la política sin mostrar apenas cicatrices: las balas propias y ajenas parecían rebotarle, las picaduras de mosquitos no le traspasaban la epidermis. Algo parecido se espera del opositor: cantar el tercer tema del examen oral como si hubiese bordado los dos temas anteriores a pesar de haber olvidado buena parte del contenido, responder con solvencia a la segunda pregunta del tribunal sin haber salido bien de la primera, recomponerse en el cuarto examen tras unos minutos de bloqueo a punto de haber tirado la toalla.

Es cierto que hay opositores más resilientes por naturaleza que otros pero como todo valor, se puede trabajar día a día: siendo cada vez más flexible ante los pequeños reveses y endureciendo la piel ante las críticas. En los momentos críticos tendréis que repetiros que no llegasteis hasta ese punto para rendiros o que tendrá que ser el tribunal el que os suspenda porque no se lo vais a poner nada fácil.

Próxima estación: cuarto examen

El lunes se publicó la lista de los 44 aprobados del tercer examen (el examen oral en la jerga de esta oposición), a los que se ha convocado el 3 de diciembre a las 15:00 en el INAP para realizar el cuarto examen (el caso práctico). Hay un máximo de 37 plazas en juego.

Los opositores disponen de dos semanas para afinar su preparación ante este último examen, en el que se juegan mucho después de haber superado la en principio infranqueable barrera de los 150 temas, además de mostrar un nivel razonable de inglés.

Esta semana finalizamos la preparación del caso práctico, que como en los años anteriores ha combinado la resolución de exámenes de las convocatorias anteriores con una amplia batería de potenciales casos prácticos de temática variada que sirvan de sparring a nuestros opositores. Todo ello incluyendo las adecuadas dosis de teoría sobre contabilidad, análisis de estados contables, análisis de inversiones, etc.

No confiamos en haber acertado con la estructura ni la temática del examen al que se enfrenten, sólo deseamos haberles ayudado a trabajar los conocimientos y habilidades, técnicas y resiliencia para superar el último obstáculo antes del éxito.

Si quieres preparar estas oposiciones, ponte en contacto con nosotros en info@formacion-oposiciones-ingenieros.es

El valor del “sentido común”

En una oposición hay que trabajar un importante número de habilidades y dedicar un volumen considerable de tiempo y esfuerzo. Por eso puede resultar insultante que, tras subrayar la importancia de la constancia, en esta ocasión apelemos al sentido común como uno de los valores más útiles para el opositor.

Sin embargo, además de que el refranero popular es sabio cuando califica al sentido común como el menos común de los sentidos, su aplicación en la oposición es constante para acertar en todas las microdecisiones que vamos tomando tanto durante el estudio del temario como el día del examen.

Algunos ejemplos de respuestas que nos proporciona el sentido común en este último caso:

  • Estar a la hora en el lugar indicado.

Llegar con 1 hora de antelación puede desatar los nervios pero llegar justo cuando el secretario pasa lista, sudoroso y después de subir corriendo por las escaleras del metro no es el mejor comienzo.

  • Acudir bien vestido pero sin excesos.

El día del examen no parece el más adecuado para hacer experimentos sobre la reacción del tribunal si el candidato aparece en deportivas o en esmoquin. Lo más adecuado es llamar la atención por el contenido del examen, no por la indumentaria.

  • Adoptar ante el tribunal una actitud de seguridad y al mismo tiempo de humildad.

Se espera a un candidato convencido del contenido que está transmitiendo pero sin pecar de soberbia ni prepotencia. Los evaluadores están seleccionando a un futuro compañero que sea competente pero accesible.

  • No hacer valoraciones políticas de ningún tipo.

En el tribunal hay funcionarios que en su gran mayoría no tienen filiación política pero no por ello dejarán de tener sus ideas u opiniones, luego no identificarse parece en principio una buena idea.

  • Neutralidad sobre las medidas adoptadas por la administración que aparecen a lo largo del temario.

Es posible que algunas de ellas hayan sido adoptadas por miembros del tribunal o directamente las hayan padecido, así que criticarlas en el primer caso o elogiarlas en el segundo puede generar poca simpatía.

  • Qué abreviaturas utilizar y cuáles no.

Es evidente que UE no necesita de explicación de ningún tipo, que REE necesita explicación la primera vez que se cita indicando que se trata de Red Eléctrica de España y que abreviar ferrocarril a ffcc suena a tomadura de pelo.

Por tanto, el opositor debe esperar de sus preparadores que le proporcionen, además del temario, las clases y el material de estudio, una amplia batería de consejos para enfrentarse a la oposición. Sin embargo, no existen las pociones mágicas: los preparadores se limitan a utilizar en muchos casos una técnica tan primitiva como efectiva, la mayéutica, guiando al opositor a que encuentre unas respuestas que están realmente en él mismo.

Ponerse en el lugar del tribunal, pensar qué esperaría el opositor si fuese el evaluador, resulta cada día la mejor receta para no dejar que la falta de una dosis suficiente de sentido común arruine el esfuerzo de todo un año.

El valor de la constancia

La mayor parte de los opositores lleváis dos meses estudiando, algunos apenas unos días o semanas. En todo caso, ya habréis podido comprobar que hay un valor esencial para un opositor: la constancia.

Dedicar 2 o 3 horas casi todos los días a estudiar es esencial para mantener el ritmo y avanzar en el temario. Muchas pequeñas sesiones que alcancen para resumir un tema permiten tres meses después haber resumido todo el temario. Sin embargo, pasar tres o cuatro días sin coger el temario es letal: cuesta mucho más ponerse otra vez en marcha. La mente es en el fondo un músculo más y la inactividad pasa factura.

Nadie dijo que fuera fácil. Pero muchos antes de vosotros aprobaron cada una de las convocatorias en condiciones difíciles: trabajaban 9 o 10 horas todos los días, pero estudiaban al llegar a casa y 2 o 3 horas cada noche después de cenar. O tenían un recién nacido en brazos mientras hacían una última revisión de los temas del examen oral. Otros han hecho casi todos los resúmenes en el cercanías cada día yendo al trabajo o en un avión porque pasaban la mayor parte del año fuera de España. Siempre creemos que nadie ha superado unas adversidades peores que nosotros: porque estuvimos enfermos una semana o tuvimos un problema familiar o la empresa nos mandó a un viaje en el peor momento. Pero los hay que vivieron circunstancias similares o mucho peores y lo superaron. Aprobaron la oposición.

¿Cómo lo hicieron? La suerte ayuda pero tomaron una decisión esencial: pusieron la oposición en el centro de su vida durante un año. Eso no quiere decir que no durmiesen lo necesario o abandonaran a su familia o dejaran sus trabajos, sino que reservaron cada uno de sus momentos “libres” al estudio y lo hicieron con intensidad y aprovechamiento. Dejaron a un lado todo lo superfluo: no vieron ni un segundo de televisión, silenciaron el WhatsApp, tampoco hicieron más horas que las imprescindibles en el trabajo… Total, estaban convencidos de aprobar, así que iban a dejar la empresa más pronto que tarde. Y llegaron a un pacto familiar, lo que es muy importante, poniendo la oposición en el centro durante ese tiempo pero de forma “sostenible”, con el apoyo de los que les rodeaban.

Siempre hay circunstancias en las que es imposible comprometerse. Pero entendemos que los que habéis dado un paso al frente habéis medido vuestras fuerzas y os veis capaces de llegar a vuestra meta. Si es así, no os deis excusas a vosotros mismos: el día en el que te autoengañas sobre lo cansado que estás y pones Netflix en vez de estudiar o asistir a clase, has puesto la primera piedra de tu rendición.

No regales la plaza al resto de opositores tan fácilmente. Peléala hasta el final. Que se te pueda discutir todo, pero jamás que no lo intentaste.

El Ingeniero Industrial en la gestión de los inmuebles públicos

La carrera del Ingeniero Industrial del Estado dentro de la gestión técnica de los inmuebles de las Administraciones Públicas es amplia. Las Administraciones disponen de inmuebles destinados al uso público y finalidad social que deben proteger, mantener y modernizar, por un profesional con la capacitación, destreza, y formación propia del Ingeniero Industrial.

Ministerios, hospitales, museos o bibliotecas, forman parte del patrimonio público, pero para una eficaz gestión, es necesario que sus calderas, sus ascensores, centros de transformación, baja tensión o su climatización funcionen correctamente, y sin duda en este mundo técnico las salidas profesionales del ingeniero público son evidentes.

La oposición de Ingeniero Industrial del Estado presenta una continuidad en el tiempo, que favorece un marco estable de acceso a la condición de funcionario. Frente a ayuntamientos y comunidades autónomas con oposiciones muy discontinuas, el ingeniero industrial con interés por incorporarse a la Administración General del Estado como primer destino, ha tenido un horizonte estable desde el año 2000 de oposiciones ininterrumpidas.

Esta disponibilidad de técnicos públicos, se encuentra en la base de la gran demanda de ingenieros por parte de múltiples organismos: Ministerio de Defensa, Cultura, Hacienda, Presidencia, Patrimonio del Estado…ampliándose el horizonte de trabajo del tradicional Ministerio de Industria.

La figura en la esfera privada del “facility manager” es asimilable a la figura del ingeniero industrial de la Administración con responsabilidad en gestión de contratos, control presupuestario, dirección de proyectos, eficiencia energética o gestión técnica de empresas de mantenimiento.

¿Cómo formar parte del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado? Charla informativa online el 11 de septiembre a las 19:00

Septiembre es el mes de los nuevos propósitos, y desde aquí te proponemos uno realmente original, conseguir una plaza de funcionario del Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado.

Si quieres saber cómo aprobar esta oposición, participa en la charla informativa online que se celebrará el 11 de septiembre a las 19:00. Te explicaremos en qué trabaja un Ingeniero Industrial del Estado, como es el proceso de oposición y los exámenes y cómo podemos ayudarte a superarlos. Esperamos poder aclarar todas tus dudas e inquietudes.

Aprovecha este año, se han convocado 33+2 plazas, es una magnífica oportunidad.

La presentación se realizará online el próximo martes 11 de septiembre a las 19:00h.

Inscríbete a la charla en nuestro apartado  de contacto

Para acceder a la OEP: https://www.boe.es/boe/dias/2018/07/31/pdfs/BOE-A-2018-10858.pdf

Trabajar en programas de fomento de la industria o las telecomunicaciones

Continuamos diseccionando algunos puestos de trabajo en los que trabajan los Ingenieros Industriales del Estado, como ya hicimos en anteriores entregas (aquí y aquí).

Muchos Ingenieros Industriales del Estado trabajan en el diseño de políticas de reindustrialización y fomento de la competitividad industrial o políticas de fomento de la sociedad de la información y despliegue de redes de telecomunicaciones. También destacan las recientes políticas de apoyo a la Industria Conectada 4.0.

Aunque las áreas de actividad en las que pretenden actuar son muy distintas entre sí, todos estos programas poseen etapas comunes: el diseño de la política, la publicación del marco normativo, la publicación de las convocatorias periódicas, la evaluación de los proyectos, el control de los flujos financieros y la labor de inspección de ejecución de las inversiones. Por tanto, exigen numerosas habilidades a los ingenieros implicados, que pueden actuar como calificadores de los proyectos, evaluadores financieros e inspectores.

Progresivamente estos programas han evolucionado desde las subvenciones a los préstamos en condiciones preferentes, ajustándose a la normativa comunitaria en concepto de ayudas de estado. También está en permanente evolución la targetización de los programas, es decir, el diseño de los requisitos de acceso y los criterios de calificación que están destinados a favorecer que la política se centre en aquellos sectores y empresas donde se maximiza su efecto positivo sobre la sociedad. La difusión de estas políticas precisa de la coordinación con distintas administraciones, colegios profesionales, asociaciones sectoriales, etc.

El ingeniero que trabaja en estas áreas no sólo desarrolla las habilidades comentadas anteriormente, sino que adquiere conocimiento sobre tecnologías, maquinaria o procesos muy diversos. Si puede complementar lo aprendido en la evaluación del proyecto con las visitas de inspección, adquiere una visión muy amplia sobre las necesidades de los sectores industriales o de telecomunicaciones.

Si estás interesado en trabajar en estos programas y quieres saber cómo ingresar en el Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado, escríbenos a info@formacion-oposiciones-ingenieros.es