¡Habemus convocatoria!

Ayer se publicó la convocatoria de la oposición al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado correspondiente a las 33+2 plazas reservadas en la Oferta de Empleo Público 2018.

El primer paso consiste en inscribirse presencial o telemáticamente en el proceso selectivo. Disponéis de toda la información aquí, donde tendréis que consultar a partir de ahora toda la información de la convocatoria:

https://www.mincotur.gob.es/es-es/servicios/empleo/funcionario/ingenieros-industriales/Paginas/Convocatoria-2019.aspx

Los siguientes hitos serán:

  • Publicación de la lista provisional de admitidos y excluidos, que suele ir acompañada de la fecha y lugar del primer examen. Suele publicarse en torno a 1 mes y medio después de la publicación de la convocatoria.
  • Publicación de la lista definitiva de admitidos y excluidos. Suele publicarse en torno a 3 semanas después del listado anterior y, en todo caso, siempre al menos 10 días antes del examen.

Es difícil estimar una fecha para el primer examen aunque la convocatoria establece un máximo de 4 meses, ampliables eso sí, lo que nos situaría como tope en el 21 de mayo.

Tomando como referencia el año pasado, la oposición se convocó el 2 de enero y el primer examen se celebró el 17 de marzo. Esto nos llevaría al 6 de abril, tal vez la fecha conservadora que debería manejar el opositor a la hora de planificar sus repasos.

Nosotros comenzamos a preparar esta oposición en verano y estamos inmersos en la actualización del temario, de forma que nuestros opositores disfruten cuanto antes de los temas ajustados a lo requerido por la convocatoria.

Indudablemente, los opositores que llevan 5 o 6 meses preparándose tienen clara ventaja sobre un opositor que comience ahora. Pero si este está realmente convencido, le dedica suficiente tiempo e intensidad y tiene un poco de suerte, aún tiene ocasión de luchar por aprobar.

Si quieres más información, escríbenos a info@formacion-oposiciones-ingenieros.es

 

El valor de la cultura general

Existe una gran discusión sobre el concepto de “cultura general”: algunos la entienden en uns entido amplio como el conjunto de conocimientos de un individuo sobre una gran diversidad de temas; otros la restringen al conocimiento de Geografía e Historia.

En este enlace podéis leer algunas opiniones formadas al respecto:
https://www.jstor.org/stable/23233198?seq=1#page_scan_tab_contents

Para un opositor, la “cultura general” se puede definir como todo aquel conocimiento externoal temario. Para el Ingeniero Industrial que oposita al Cuerpo de Ingenieros Industriales delEstado y que por tanto estudia un temario nada ingenieril, su “cultura general” son todos losconocimientos ajenos a la ingeniería y que pueden ser aprovechables para la oposición, esténo no relacionados directamente con el temario.

Es decir: macro y micro economía, administración de empresas, geografía, geopolítica, historiacontemporánea… Todos estos conocimientos dan ventaja al opositor que, antes de que caiga en sus manos el temario, identifica sin dudarlo el año 1973 como el de la guerra del Yom Kippur y la primera crisis del petróleo; que conoce ya de antemano el número de diputados y senadores o distingue entre la Comisión y el Consejo; que tiene claros los “números gordos” de la economía española: PIB, desempleados, trabajadores cotizando, etc.

¿En qué consiste esa ventaja? En ahorrar memorización porque hay conceptos, datos, fechas y cifras que ya conoce y comprende; en poder poner ejemplos o añadir datos con valor añadido;en relacionar más fácilmente unos temas en otros; en disponer de más herramientas pararesponder a las preguntas en el tercer examen.

Generalmente la “cultura general” se posee o no cuando se comienza a opositar. Pero se puede cultivar y mejorar durante el proceso dedicando unos minutos todos los días a leer mucho: las páginas salmón de los domingos en los diarios generalistas, las webs de los ministerios e instituciones europeas, revistas o publicaciones especializadas… El tiempo es finito y la primera obligación es estudiar los temas a la perfección, pero estos suplementos vitamínicos ayudan a entender e interrelacionar los conceptos, aportan seguridad y fondo de armario al opositor para salir al paso de cualquier situación comprometida.

Nuestra preparación reserva una parcela al refuerzo de esa “cultura general” facilitando a los opositores links y documentos con los que actualizar y reforzar los conocimientos de los que se van a examinar más allá de los propios temas. La filosofía es clara: para el opositor, no hay conocimiento inútil.

El final del camino.

El miércoles 19 se publicó la lista de aprobados de la oposición al Cuerpo de Ingenieros Industriales del Estado correspondientes a la convocatoria de 2017. Han aprobado 31 opositores, quedando desiertas 6 plazas del turno normal y 2 plazas del turno de discapacidad. ¡Enhorabuena a todos los aprobados!

Estos primeros días no eran el momento de estadísticas ni medallas. Lo primero era felicitar y guiar sobre los pasos a seguir a nuestros 13 opositores que han obtenido plaza y de los que nos sentimos muy orgullosos, y destacar que 5 de ellos entre los 7 con mejor calificación global, incluyendo al número 1 de la oposición. Nuestra contribución y esfuerzo ha consistido en haberles proporcionado el mejor material posible, apoyo y orientación en el camino, pero el éxito es exclusivamente de ellos.

Pero también estos días han estado dedicados a hablar con aquellos que no han podido superar esta última prueba y necesitan respuestas. ¿Qué falló? ¿Cómo podré con este examen la próxima vez? ¿Tengo fuerzas para intentarlo de nuevo? Esas respuestas son tan imprescindibles para ellos como para nosotros: dentro de nuestra filosofía de mejora continua, es el momento de la autocrítica para continuar mejorando día a día nuestra metodología de preparación.

Por tanto, el final del camino de la OEP 2017 es sólo una meta intermedia más de una carrera inacabable: continuar la preparación de nuestro grupo de la OEP 2018, recuperar a los caídos en este último examen y acompañar a nuestros aprobados en sus primeros pasos en la Administración.

Si quieres incorporarte a esta aventura y que tu nombres figure en el BOE en la próxima lista de aprobados, escríbenos a info@formacion-oposiciones-ingenieros.es

El valor de la tenacidad

Cuando leemos la palabra “tenacidad”, los ingenieros no pensamos automáticamente en la “capacidad de esfuerzo” de una persona sino en “la capacidad de energía que es capaz de absorber un material antes de alcanzar su punto de rotura”.

Tal vez esta última acepción es una de las propiedades más valiosas para un opositor: debe ser capaz de resistir un día malo de estudio o una semana perdida por enfermedad y retomar el estudio sin autocompadecerse, quedarse en blanco un día en una clase práctica y no perder seguridad en sí mismo, salir de un examen sin tener seguridad de haber aprobado y ponerse a estudiar el siguiente examen como un león.

De un político recientemente retirado se escribía a menudo que tenía la “piel de rinoceronte”. Llevaba 40 años en primera línea de la política sin mostrar apenas cicatrices: las balas propias y ajenas parecían rebotarle, las picaduras de mosquitos no le traspasaban la epidermis. Algo parecido se espera del opositor: cantar el tercer tema del examen oral como si hubiese bordado los dos temas anteriores a pesar de haber olvidado buena parte del contenido, responder con solvencia a la segunda pregunta del tribunal sin haber salido bien de la primera, recomponerse en el cuarto examen tras unos minutos de bloqueo a punto de haber tirado la toalla.

Es cierto que hay opositores más resilientes por naturaleza que otros pero como todo valor, se puede trabajar día a día: siendo cada vez más flexible ante los pequeños reveses y endureciendo la piel ante las críticas. En los momentos críticos tendréis que repetiros que no llegasteis hasta ese punto para rendiros o que tendrá que ser el tribunal el que os suspenda porque no se lo vais a poner nada fácil.

Próxima estación: cuarto examen

El lunes se publicó la lista de los 44 aprobados del tercer examen (el examen oral en la jerga de esta oposición), a los que se ha convocado el 3 de diciembre a las 15:00 en el INAP para realizar el cuarto examen (el caso práctico). Hay un máximo de 37 plazas en juego.

Los opositores disponen de dos semanas para afinar su preparación ante este último examen, en el que se juegan mucho después de haber superado la en principio infranqueable barrera de los 150 temas, además de mostrar un nivel razonable de inglés.

Esta semana finalizamos la preparación del caso práctico, que como en los años anteriores ha combinado la resolución de exámenes de las convocatorias anteriores con una amplia batería de potenciales casos prácticos de temática variada que sirvan de sparring a nuestros opositores. Todo ello incluyendo las adecuadas dosis de teoría sobre contabilidad, análisis de estados contables, análisis de inversiones, etc.

No confiamos en haber acertado con la estructura ni la temática del examen al que se enfrenten, sólo deseamos haberles ayudado a trabajar los conocimientos y habilidades, técnicas y resiliencia para superar el último obstáculo antes del éxito.

Si quieres preparar estas oposiciones, ponte en contacto con nosotros en info@formacion-oposiciones-ingenieros.es

El valor del “sentido común”

En una oposición hay que trabajar un importante número de habilidades y dedicar un volumen considerable de tiempo y esfuerzo. Por eso puede resultar insultante que, tras subrayar la importancia de la constancia, en esta ocasión apelemos al sentido común como uno de los valores más útiles para el opositor.

Sin embargo, además de que el refranero popular es sabio cuando califica al sentido común como el menos común de los sentidos, su aplicación en la oposición es constante para acertar en todas las microdecisiones que vamos tomando tanto durante el estudio del temario como el día del examen.

Algunos ejemplos de respuestas que nos proporciona el sentido común en este último caso:

  • Estar a la hora en el lugar indicado.

Llegar con 1 hora de antelación puede desatar los nervios pero llegar justo cuando el secretario pasa lista, sudoroso y después de subir corriendo por las escaleras del metro no es el mejor comienzo.

  • Acudir bien vestido pero sin excesos.

El día del examen no parece el más adecuado para hacer experimentos sobre la reacción del tribunal si el candidato aparece en deportivas o en esmoquin. Lo más adecuado es llamar la atención por el contenido del examen, no por la indumentaria.

  • Adoptar ante el tribunal una actitud de seguridad y al mismo tiempo de humildad.

Se espera a un candidato convencido del contenido que está transmitiendo pero sin pecar de soberbia ni prepotencia. Los evaluadores están seleccionando a un futuro compañero que sea competente pero accesible.

  • No hacer valoraciones políticas de ningún tipo.

En el tribunal hay funcionarios que en su gran mayoría no tienen filiación política pero no por ello dejarán de tener sus ideas u opiniones, luego no identificarse parece en principio una buena idea.

  • Neutralidad sobre las medidas adoptadas por la administración que aparecen a lo largo del temario.

Es posible que algunas de ellas hayan sido adoptadas por miembros del tribunal o directamente las hayan padecido, así que criticarlas en el primer caso o elogiarlas en el segundo puede generar poca simpatía.

  • Qué abreviaturas utilizar y cuáles no.

Es evidente que UE no necesita de explicación de ningún tipo, que REE necesita explicación la primera vez que se cita indicando que se trata de Red Eléctrica de España y que abreviar ferrocarril a ffcc suena a tomadura de pelo.

Por tanto, el opositor debe esperar de sus preparadores que le proporcionen, además del temario, las clases y el material de estudio, una amplia batería de consejos para enfrentarse a la oposición. Sin embargo, no existen las pociones mágicas: los preparadores se limitan a utilizar en muchos casos una técnica tan primitiva como efectiva, la mayéutica, guiando al opositor a que encuentre unas respuestas que están realmente en él mismo.

Ponerse en el lugar del tribunal, pensar qué esperaría el opositor si fuese el evaluador, resulta cada día la mejor receta para no dejar que la falta de una dosis suficiente de sentido común arruine el esfuerzo de todo un año.

El valor de la constancia

La mayor parte de los opositores lleváis dos meses estudiando, algunos apenas unos días o semanas. En todo caso, ya habréis podido comprobar que hay un valor esencial para un opositor: la constancia.

Dedicar 2 o 3 horas casi todos los días a estudiar es esencial para mantener el ritmo y avanzar en el temario. Muchas pequeñas sesiones que alcancen para resumir un tema permiten tres meses después haber resumido todo el temario. Sin embargo, pasar tres o cuatro días sin coger el temario es letal: cuesta mucho más ponerse otra vez en marcha. La mente es en el fondo un músculo más y la inactividad pasa factura.

Nadie dijo que fuera fácil. Pero muchos antes de vosotros aprobaron cada una de las convocatorias en condiciones difíciles: trabajaban 9 o 10 horas todos los días, pero estudiaban al llegar a casa y 2 o 3 horas cada noche después de cenar. O tenían un recién nacido en brazos mientras hacían una última revisión de los temas del examen oral. Otros han hecho casi todos los resúmenes en el cercanías cada día yendo al trabajo o en un avión porque pasaban la mayor parte del año fuera de España. Siempre creemos que nadie ha superado unas adversidades peores que nosotros: porque estuvimos enfermos una semana o tuvimos un problema familiar o la empresa nos mandó a un viaje en el peor momento. Pero los hay que vivieron circunstancias similares o mucho peores y lo superaron. Aprobaron la oposición.

¿Cómo lo hicieron? La suerte ayuda pero tomaron una decisión esencial: pusieron la oposición en el centro de su vida durante un año. Eso no quiere decir que no durmiesen lo necesario o abandonaran a su familia o dejaran sus trabajos, sino que reservaron cada uno de sus momentos “libres” al estudio y lo hicieron con intensidad y aprovechamiento. Dejaron a un lado todo lo superfluo: no vieron ni un segundo de televisión, silenciaron el WhatsApp, tampoco hicieron más horas que las imprescindibles en el trabajo… Total, estaban convencidos de aprobar, así que iban a dejar la empresa más pronto que tarde. Y llegaron a un pacto familiar, lo que es muy importante, poniendo la oposición en el centro durante ese tiempo pero de forma “sostenible”, con el apoyo de los que les rodeaban.

Siempre hay circunstancias en las que es imposible comprometerse. Pero entendemos que los que habéis dado un paso al frente habéis medido vuestras fuerzas y os veis capaces de llegar a vuestra meta. Si es así, no os deis excusas a vosotros mismos: el día en el que te autoengañas sobre lo cansado que estás y pones Netflix en vez de estudiar o asistir a clase, has puesto la primera piedra de tu rendición.

No regales la plaza al resto de opositores tan fácilmente. Peléala hasta el final. Que se te pueda discutir todo, pero jamás que no lo intentaste.